- noviembre 21, 2025
- Contabilidad
Cómo saber si tu negocio está siendo rentable o solo está sobreviviendo
Tener movimiento no es lo mismo que tener rentabilidad. Muchos negocios parecieran estar “vivos” porque hay ventas diarias, pedidos y actividad, pero la pregunta crucial es: ¿queda utilidad real al final del mes? La rentabilidad no es una sensación; es un número. Si no sabes cuánto te queda después de pagar todo, estás administrando por intuición y eso es riesgosísimo.
Calcula tu utilidad neta: ingresos totales menos todos los costos directos (inventario, empaques, envíos), costos indirectos (herramientas, comisiones, electricidad) y costos variables (publicidad, comisiones de plataformas). Incluye tu sueldo como gasto si eres dueña del negocio: así sabes si el negocio realmente te paga. Sin ese cálculo no sabes si tu negocio es un empleo o una máquina que genera capital.
Observa márgenes por producto y por canal. Un canal puede vender mucho (marketplace) pero dejar márgenes bajos por comisiones; otro canal (venta directa) puede dejar márgenes altos. Si dependes de canales de bajo margen, tu flujo es frágil. Usa herramientas bancarias (BBVA, Vivid) para segmentar ingresos por canal y ver de dónde viene la utilidad real.
Revisa estructura de costos: ¿qué porcentaje de ventas se va en publicidad? ¿en herramientas? ¿en comisiones? Si un porcentaje alto se va en costos fijos, tu negocio no es escalable sin aumentar precio o reducir costos. Haz un análisis: porcentaje de cada gasto sobre ventas y evalúa eficiencia: si aumentas ventas 20% y tus costos suben 30% entonces no estás mejorando utilidad.
Pon KPIs claros: utilidad neta mensual, margen promedio por venta, CAC (costo de adquisición de cliente), LTV (valor de vida del cliente), rotación de inventario. Sin KPIs, tomar decisiones es como lanzar dardos con los ojos cerrados. Revisa estos indicadores mensual y trimestralmente para ver tendencias, no solo picos.
Revisa gastos invisibles que se comen utilidad: devoluciones, roturas, descuentos promocionales, tiempo improductivo, fallas logísticas. Estos “pequeños” gastos suman. Documenta y reduce. Si usas tarjetas o pagos internacionales, Wise te ayuda a reducir pérdidas por comisiones; si tus cuentas están mezcladas, BBVA o Vivid te permiten separar y visualizar flujo real.
Haz simulaciones: ¿qué pasa si subes precios 10%? ¿qué pasa si reduces publicidad 20% y apuestas a orgánico? ¿qué pasa si optimizas proveedores y bajas 5% el costo de venta? Simula y decide con datos. Muchas veces pequeñas optimizaciones mueven la aguja más que un aumento de ventas sin control.
Ten un plan de acción para mejorar utilidad: ajustar precios, eliminar productos no rentables, renegociar proveedores, optimizar canales de venta y revisar embalaje/logística. Implementa cambios en ciclos cortos y mide impacto: la mejora de utilidad debe verse en 1–3 meses.
Si estás en modo supervivencia (ventas sí, utilidad no), busca ayuda rápida: un contador que te organice costos, una auditoría de gastos o una hoja de cálculo bien armada. Invertir unas horas con un profesional puede ahorrar meses de errores. También usa recursos bancarios para automatizar reportes y no depender de memoria.
La diferencia entre sobrevivir y prosperar es disciplina: medir, corregir y ejecutar. Cuando sabes cuánto ganas realmente, puedes tomar decisiones estratégicas: invertir, reservar, pagar salarios y crecer con seguridad. Deja de confundir movimiento con progreso y empieza a ver tu negocio con números. Eso es lo que te hace dueña, no empleada de tu propia empresa.