- noviembre 21, 2025
- Administración financiera
Cómo crear un fondo de emergencia exclusivamente para tu negocio
Tener un fondo de emergencia para tu negocio no es opcional: es una práctica de supervivencia que separa a quienes sobreviven de quienes prosperan. Sin colchón, cualquier imprevisto —un proveedor que falla, una temporada baja, una devolución masiva— puede desestabilizarte. El fondo empresarial es lo que te permite tomar decisiones racionales cuando lo emocional quiere dictar soluciones desesperadas.
Define el propósito del fondo: cubrir gastos fijos (alquiler, herramientas, nómina mínima, servicios) durante X meses. Un buen objetivo inicial es 1 mes de gastos fijos, luego 2, y si puedes, 3 meses. El tamaño depende del riesgo de tu modelo: comercio físico necesita más colchón que un negocio digital con costos variables. Calcula con precisión qué incluye “gastos fijos” y qué es variable.
Mantén el fondo separado de la cuenta operativa. Abrir una cuenta separada en BBVA o Vivid para el fondo evita tentaciones y errores. Si mezclas cuentas, lo gastarás sin querer. Lo ideal es automatizar una transferencia mensual a ese fondo, como si fuera una “factura” más del negocio. Hacerlo automático crea disciplina financiera.
Considera instrumentos con rendimiento para parte del fondo. No toda la reserva debe estar en efectivo en la misma cuenta: puedes mantener 60–80% en una cuenta líquida y 20–40% en un instrumento que genere intereses (con liquidez aceptable). Plataformas como YouHodler (si decides usar servicios alternativos de rendimiento) pueden ofrecer ganancias por saldo inactivo, pero asegúrate de entender liquidez y riesgos. Si prefieres cero riesgo y máxima liquidez, mantén todo en cuenta bancaria separada.
Alimenta el fondo cada mes con una regla fija: un porcentaje de ventas (por ejemplo 5–10%) o un monto fijo. La consistencia vence a la cantidad. Incluso montos pequeños, si son constantes, crean un colchón real. Hazlo obligatorio en tu flujo de caja: paga proveedores, nómina, impuestos y luego la transferencia al fondo.
Ten reglas claras para uso del fondo: solo se usa para emergencias definidas (caída de ventas >30% mes a mes, problema crítico de proveedor, multa, fallo logístico que afecte operación). No se usa para “oportunidades” sin evaluación. Si usas parte del fondo, define cómo lo repangas: porcentaje mensual extra hasta recuperarlo al 100%.
Documenta el fondo y comunícalo a quien gestione finanzas contigo. Si otra persona opera cuentas, que sepa qué es intocable y bajo qué criterios se puede tocar. Eso evita que alguien use el fondo por error o conveniencia.
Revisa el fondo anualmente y ajústalo según cambio de estructura (contratación, apertura física, compra de maquinaria). Conforme el negocio crece, el monto objetivo también puede crecer. Mantén la disciplina incluso en meses buenos: cuando todo fluye es cuando más fácil es gastar, y eso vulnera el colchón.
Si quieres rendimiento extra sin perder liquidez total, divide el fondo: 70% cuenta líquida, 30% en instrumentos de baja volatilidad (depósitos a plazo corto, cuentas con rendimiento). Evita instrumentos con penalidad de retiro alta; la idea es tener acceso en 7–15 días si ocurre una emergencia.
Tener un fondo empresarial te da libertad para tomar decisiones estratégicas sin pánico: invertir en una campaña rentable, renegociar proveedores o aceptar un mes complicado sin apuros. Es una señal de madurez financiera y de respeto por tu negocio. Sin él, cualquier imprevisto te deja en modo reacción; con él, respondes con cabeza fría.